Adelanto de elecciones, pero con reforma política

Desde hace más de una semana, el Perú vive una de las peores crisis políticas de los últimos 30 años. El anuncio de disolución inconstitucional del Congreso habría sido el último intento del expresidente Pedro Castillo de evitar enfrentarse a un proceso de vacancia por las investigaciones que lo acusan de liderar una organización criminal, ejercer tráfico de influencias y obstruir la justicia. Frente a esto, el Legislativo aprobó la vacancia de Castillo, con lo cual Dina Boluarte asumió la presidencia. Como respuesta a estos sucesos, se produjeron decenas de manifestaciones a lo largo del territorio nacional, en su mayoría, acompañadas de graves hechos de violencia: bloqueo de carreteras, daños a la propiedad privada, quema de locales de instituciones públicas y toma de diferentes aeropuertos, cuya recuperación ha implicado lamentables pérdidas humanas.

El sistema político peruano atraviesa una crisis generalizada que empezó a manifestarse fuertemente desde el 2016, pero con el gobierno de Castillo se agudizó severamente la ingobernabilidad e inestabilidad política. Uno de los grandes problemas es el sistema político que promueve la proliferación de partidos poco institucionalizados y de políticos oportunistas. Así, la política peruana se caracteriza por la facilidad para que los outsiders triunfen, la alta fragmentación electoral y congresal, el elevado enfrentamiento entre el Ejecutivo y Legislativo, y la oferta electoral de baja calidad.

Como consecuencia de ello, hemos tenido seis presidentes durante los últimos seis años, ninguno de los partidos que ganaron las elecciones desde 1990 hasta 2020 cuentan con inscripción vigente y solo uno de los 12 partidos con inscripción vigente presentó candidaturas en todas las regiones del país en las elecciones regionales recientes. La precariedad del sistema político y la desafección generalizada con la política se traduce en que, en América Latina, los peruanos somos los más insatisfechos con la democracia de su país.

La solución de largo plazo a esta crisis del sistema político es una reforma integral que permita mejorar la representación democrática, la calidad de la oferta política y la gobernabilidad. Sin embargo, esta discusión es compleja y abarca diversas opiniones y propuestas que se vienen discutiendo desde hace años. Hoy, con la aprobación del adelanto de elecciones (que debe ser ratificada en la siguiente legislatura), es urgente avanzar con un paquete de reformas políticas mínimas que sean viables en el corto plazo, de manera que puedan ser aplicadas en las elecciones del 2024. De hecho, según la última encuesta de IPSOS, el 62% de la población está de acuerdo con el adelanto de elecciones generales con reformas políticas y congresales previas. Son tres las reformas políticas mínimas con mayor consenso y viabilidad, que permitirán mejorar el sistema de partidos, asegurar una mayor capacidad de gestión de los representantes y promover leyes de mayor calidad.

Reformas políticas mínimas y viables:

1. Volver a la bicameralidad como sistema parlamentario. Si bien el Congreso está muy desprestigiado (la desaprobación supera el 70%) y la mayoría de la población no quiere que aumente el número de congresistas, la representatividad de nuestro parlamento es de las más bajas de Latinoamérica, con 4 parlamentarios por millón de habitantes. En ese sentido, para acercar a los políticos a la ciudadanía y así recuperar su confianza se debe mejorar la representación parlamentaria. La bicameralidad promoverá la aprobación de leyes más consensuadas y de mejor calidad. Tanto la Cámara de Senadores y la Cámara de Diputados compartirían roles en el juicio político y antejuicio, en debatir leyes, en hacer reformas constitucionales, etc. La Cámara de Senadores debería estar conformada por miembros con requisitos más estrictos que la de los Diputados. Además, la bicameralidad no es una institución poco común entre los países latinoamericanos. De hecho, Perú es uno de los pocos países de Latinoamérica que no cuenta con un parlamento bicameral, junto con Ecuador y Venezuela.

2. Reelección congresal inmediata. Esta es una medida que se aplica en todos los países de la región, menos en el Perú. Se propone regresar a la reelección parlamentaria ya que se ha demostrado que la experiencia legislativa es fundamental para la mejora del funcionamiento del Congreso. Además, estaría sujeta a la voluntad de los electores, quienes premiarían a los candidatos que hayan tenido un buen desempeño en su cargo. Los datos confirman que la tasa de reelección inmediata ha estado por debajo del 25% durante las últimas tres elecciones generales en las que estuvo vigente. Esto evidencia que no hay un abuso de la medida, pues el electorado es estricto con los congresistas que quieren asumir nuevamente el cargo.

3. Elecciones primarias abiertas y obligatorias de partidos políticos. Esto es aún más importante en vista de que se ha eliminado el voto preferencial. El objetivo es que los partidos y organizaciones políticas tengan mecanismos democráticos obligatorios de selección de candidatos y autoridades. Con la finalidad de que no se siga escogiendo a candidatos que no tengan mayor vínculo con el partido, se propone que solo puedan ser elegidos militantes o afiliados con un tiempo mínimo de pertenencia en sus organizaciones políticas, o invitados, que representen un porcentaje mínimo de la lista de candidatos. Esto funciona como una herramienta de primer filtro, que permita mejorar la representatividad de los partidos políticos.

Estas tres reformas son las más viables, pues ya han sido discutidas o aprobadas en el Congreso, solo que aún no se aplican. En el 2019, el Congreso aprobó las elecciones primarias abiertas de partidos políticos, pero suspendió su aplicación para las elecciones congresales de 2020 y las elecciones generales de 2021. Peor aún, se viene debatiendo que tampoco apliquen en las siguientes elecciones generales. Asimismo, en julio de este año, el actual Legislativo aprobó por mayoría la bicameralidad y la reelección congresal. Sin embargo, al no contar con mayoría calificada (más de 87 votos), estas reformas deberían ser aprobadas mediante referéndum o ser sometidas a una nueva votación. Así, a pesar del avance que se ha logrado con estas tres reformas, hoy están estancadas o no se han aplicado por falta de respaldo político.

APOYO Consultoría considera urgente retomar la discusión de este paquete de reformas políticas para que puedan ser aplicadas en las elecciones generales del 2024. Se requiere de voluntad política para no continuar con la suspensión de la ley de elecciones primarias, así como para reconsiderar la votación de la bicameralidad y reelección, y que sean aprobadas con mayoría calificada. Si bien estas reformas no cambiarán estructuralmente la dinámica del sistema político, son un primer paso para que empiece a mejorar.

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