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El Servicio de Asesoría Empresarial (SAE) de Apoyo Consultoría realizó un sondeo, entre el 6 y el 10 de febrero, a ejecutivos de más de 300 empresas e instituciones clientes para recoger su visión acerca del desempeño reciente de sus negocios y sus perspectivas sobre algunos aspectos políticos clave. En concreto, se puede resumir que la incertidumbre electoral, aún, no ha afectado el optimismo empresarial.
Los resultados del sondeo muestran que la mejora en el desempeño de la economía observada hacia fines del año pasado se ha extendido hacia el inicio de este 2026.
El 31% de los clientes del SAE considera que sus resultados en lo que va del año han sido mejores de lo esperado y el 51% percibe que se cumplió lo que tenían previsto. Es decir, 8 de cada 10 cumplió o superó sus expectativas de ventas y/o ingresos. Solo el 17% señala que estos han estado por debajo de lo previsto.


Los buenos niveles de confianza empresarial sugieren que la economía continuará dinámica este año, pese a la incertidumbre electoral, siempre que no se elija un presidente o un Senado que eleven significativamente el riesgo de hacer negocios en el país.
El apetito por invertir y contratar en los próximos meses se mantiene alto y esto suele anticipar buenas tasas de crecimiento en los flujos de inversión privada y en la generación de empleo formal.
Así, se espera que la demanda local crezca a un ritmo de 5.5% este año, en términos nominales, respecto del 2025. Los clientes del SAE son incluso más optimistas, pues esperan un crecimiento promedio de sus ingresos de 10% este año.

EMPRESARIOS Y ANALISTAS POLÍTICOS
El optimismo probablemente está vinculado con la percepción de que, por ahora, los riesgos asociados al proceso electoral se perciben como relativamente acotados. En enero, independientemente de sus preferencias políticas personales, los clientes del SAE creían que un candidato con sesgo ideológico de derecha ganaría las elecciones presidenciales.
En el sondeo de este mes, más de la mitad de los clientes ve poco o nada probable que un candidato que propone modificar la Constitución, para ampliar la intervención del Estado en la economía, pase a la segunda vuelta, mientras que solo el 7% considera que este escenario es altamente probable.
Esto contrasta con el diagnóstico de los analistas políticos, quienes están más divididos respecto del resultado de la primera vuelta.

Según otro sondeo del SAE a los principales expertos políticos del país, entre el 5 y el 10 de febrero, cerca de la mitad considera que sí es probable que pase a la segunda vuelta un candidato que promueva cambios en el capítulo económico de la Constitución (le asignan una probabilidad mayor a 50%).
Así, por el momento, los analistas políticos perciben, en promedio, más riesgo electoral que los empresarios. Este escepticismo está sustentado en las tendencias de las últimas cuatro elecciones: los candidatos de izquierda suelen aglutinar más votos en el último tramo de la elección y algunos punteros a estas alturas de la contienda electoral tienden a perder impulso hacia la primera vuelta.
Esas tendencias sugieren que aún es pronto para descartar que un candidato con sesgo de izquierda pase a segunda vuelta. Sin embargo, las expectativas empresariales no parecen estar asimilando eso completamente.
MEDIDAS POPULISTAS COMO RIESGO
Más allá de las intenciones de voto actuales, un riesgo que se ha vuelto aún más tangible para el entorno de negocios es la proliferación de propuestas con corte populista y que promueven mayor participación estatal en la economía. Esta es una tendencia que se observa tanto en la izquierda como en la derecha.
De hecho, algunos candidatos considerados como de derecha proponen, por ejemplo, la compra de deudas a través del Banco de la Nación, la ampliación de exoneraciones tributarias, y el retorno al Estado de concesiones mineras consideradas “ociosas” (sin producción).
Esto implica que, incluso en un escenario en el que se elija un presidente o un Congreso de la República que no generen riesgos sustanciales de cambios al capítulo económico de la Constitución, existe una probabilidad elevada de que se diseñen, aprueben e implementen políticas públicas con poco sustento técnico, inefectivas para mejorar el bienestar de la población en el largo plazo, que deterioren la eficiencia de los mercados o que generen sobrecostos relevantes para las empresas.
Conforme avance la campaña electoral —que recién está comenzando a ganar tracción— y que se lleven a cabo los debates presidenciales, los candidatos irán dando a conocer más propuestas y este tipo de riesgos se podrían intensificar aún más.
En conclusión, la economía ha tenido un buen inicio este año y el optimismo empresarial apunta a que el dinamismo se mantendrá los próximos meses. Sin embargo, aún es pronto para descartar que un candidato, con propuestas que afecten de manera significativamente negativa el entorno para hacer negocios, gane popularidad y termine generando una mayor cautela empresarial.
COLUMNA DE OPINIÓN: «PAÑOS FRIOS»
No se trata de apagar los ánimos en un año que parte con varios elementos favorables. El contexto económico es claramente mejor que en la última elección y un buen resultado electoral —que ojalá se dé— nos llevaría incluso a esperar algo más de dinamismo en la economía que el proyectado actualmente. Sin embargo, la amplitud de escenarios posibles en estas elecciones exige cierta cautela.
Hay alta incertidumbre sobre la continuidad del presidente y, con ello, el riesgo de que algunos temas sensibles (apoyo logístico al proceso electoral, Petroperú, el manejo de los G2G, entre otros) se compliquen. Asimismo, el porcentaje de indecisos en estas elecciones es el más alto del siglo, lo que abre espacio para la irrupción repentina de un outsider.
A esto se suma una cédula electoral extensa, que podría elevar los votos nulos y hacer más disputado el resultado de la primera vuelta. Así, aunque el escenario base para muchos no sea un resultado electoral adverso, la “foto” actual tiene espacio para cambiar rápida y marcadamente.
